Acuerdos Extrajudiciales Ofrecidos Masivamente Por La Banca.

Acuerdos extrajudiciales ofrecidos masivamente por la Banca.

Un ejemplo vivido en todo el país fue durante el periodo en el que Bankia inició el proceso de devolución a los inversores que –cinco años atrás habían adquirido sus títulos en la salida a Bolsa-.

Días después de la sentencia del Tribunal Supremo que declaró la nulidad de las órdenes de compras de acciones realizadas en julio de 2011, se difundió este anuncio  https://www.youtube.com/watch?v=IhLje1FbnqM#action=share

Paralelamente, otro frente abierto de la entidad, el de los clientes que llevaban años reclamando su dinero de las Preferentes, a los miles de afectados que iban quedando excluidos del arbitraje, el BFA les fue obligando a hacer un canje forzoso de sus participaciones por acciones del banco.

Al parecer esta entidad bancaria pretendía ganar tiempo recurriendo sistemáticamente las sentencias aun sabiendo que iría perdiendo muchos de esos pleitos, en cuyos casos también la compensaba negociar con los afectados a fin de evitar costas y gastos asociados a la judicatura.

Otra forma de presionar a los primeros accionistas (minoristas que acudieron a la OPS) –justo cuando años después muchos de ellos estaban pendientes de juicio contra el Grupo BFA Bankia- consistía en ofrecerles la opción del acuerdo extrajudicial paralizando así el mayor número posible de procedimientos ante los juzgados, bajo el falso argumento de hechos sobre cómo los jueces podrían considerar “mala fe” en los clientes que no hubieran llegado a aceptar el acuerdo ofrecido por Bankia.

Según expertos jurídicos, en realidad son conductas o abusos como estos de Bankia los que cabrían ser observados y revelados al Juez –a través de toda la actuación en el proceso- como una temeridad procesal (tipificada en la Ley de Enjuiciamiento Civil) por parte de la entidad finaciera.

Por otro lado, el tratamiento fiscal no era el mismo en ambos casos.

En vía judicial, la devolución supuso la anulación de la compra de las acciones en 2011. Por tanto, si no hubo compra, la recuperación de la inversión no implicaba una operación de venta por la que se debía tributar.

En los casos de obtención de sentencia judicial firme que condenaron a Bankia a las costas del proceso, las cantidades pagadas por Bankia en tal concepto se destinaron en primer lugar a devolver a cada cliente el importe del presupuesto satisfecho en su día como provisión de fondos de representación jurista, debiendo abonar el cliente únicamente el tanto por ciento pactado con sus abogados.

Con el acuerdo de Bankia, la devolución no implicaba reconocer la nulidad de las acciones compradas en 2011, a falta de una sentencia judicial a favor del afectado que no presentó demanda. Sólo quienes demandaron tuvieron reconocida la nulidad de la compra de acciones, algo que prescribió en mayo de 2016.

Además al no ser un dinero recuperado y justificado por mandamiento judicial, Hacienda lo contemplaba a efectos fiscales como un incremento de patrimonio.

En caso de acuerdo extrajudicial tal y como lo planteó Bankia, el importe recuperado generó una tributación en el IRPF de 2016 al tipo correspondiente a cada contribuyente y, normalmente, una retención que Bankia debió detraer de la cantidad a ingresar, según la Consulta Vinculante…

Sólo fue aplicable la retención de los intereses en el caso del acuerdo, no en el de la devolución tras reclamación judicial, sin perjuicio de que en ambas circunstancias debían incluirse los intereses en la declaración anual del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas.